Embajada de Suiza en México

Annemarie Meier Bozza

Annemarie Meier Bozza

Casi concluyendo mi entrevista, le hago la siguiente pregunta a Annemarie: "¿Me puedes compartir qué huella ha dejado el cine en ti?" Sonriendo, responde: "Es muy bonita pregunta. La huella del cine en mi data de mi niñez. Mi mamá es de la parte italiana de Suiza, de un pueblo cerca de Lugano y se vino a la parte suiza-alemana, pero obviamente su nostalgia siempre era la cultura italiana. Entonces, cuando ella iba al cine en Zúrich que era para italianos y para los nativos del cantón del Tesino donde daban películas italianas sin subtítulos, ella regresaba a la casa feliz de le la vida de haber visto una película en su idioma y nos la contaba a mi hermana y a mi. Y de esa manera, una película como La Strada de Fellini ella me la contó... Yo era una niña, pero a través de la narración oral de mi madre empecé a vivir mis primeras películas...".

Tengo frente a mi a una de las fundadoras del FICG, Festival Internacional de Cine en Guadalajara, una reconocida crítica de cine, autora del libro El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar, académica en diversas universidades, crítica de cine en radio, televisión y prensa escrita, seleccionadora y jurado del FICG, una ciudadana suiza que le ha entregado su vida profesional al mundo académico y al cine. ¿Por dónde comenzar? Para no perderme en su amplio e interesante relato, dejo que la cronología natural me lleve de la mano...

Llegó a la Perla Tapatía en 1971 para integrarse al Goethe-Institut. Graduada en pedagogía en Zúrich inició sus labores como docente y más tarde como coordinadora académica y encargada de actividades culturales. Ya en Suiza era cinéfila "de hueso colorado", no se perdía las proyecciones dominicales del cineclub Der andere Film, que reunía a los amantes del cine latinoamericano en Zúrich. En México comenzó a usar el cine como herramienta didáctica, fundó y planeó un cineclub y trabajó en la difusión y el análisis de cine con énfasis en películas alemanas, suizas y europeas.

Después de un seminario con un realizador berlinés, los cinéfilos decidieron fundar un cineclub al que bautizaron Cine y Crítica AC. Durante 10 años de labor independiente el cineclub se dedicó a organizar ciclos, seminarios y conferencias de cine, lo que significó, entre muchas otras cosas, aprender a ensartar una cinta de 16mm en el proyector prestado por el Goethe. Con la llegada del realizador Jaime Humberto Hermosillo a Guadalajara, Cine y Crítica ofreció el primer curso de guión, realizó el largometraje Doña Herlinda y su hijo y la primera Muestra de Cine Mexicano. Por cierto, entre los alumnos de la primera generación de guionistas estaban Rigo Mora, Arturo Villaseñor y Guillermo del Toro. La Muestra estaba planeada para otoño del 1985; sin embargo, el terremoto de aquel año sacudió al país por lo que se tuvo que posponer. Ya superada la tragedia, en marzo de 1986 se celebró la primera Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara. Gracias a su pasión y "nuestra obstinación un poco irreverente", como lo describe ella, la muestra siguió evolucionando con pequeños pasos, pero firmes; se llevaron a cabo varias ediciones de la muestra como una fiesta para el cine mexicano, sin concurso ni premios. Posteriormente se transformó en festival y al final culminó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el conocido FICG, que en el año 2016 celebrará su 31° aniversario.

Tres décadas... eso se dice fácil. Los pioneros del FICG crearon a lo largo de los años un semillero de geniales talentos, fomentaron la parte académica de la cinematografía, supieron evolucionar, superaron el riguroso dominio del cine mexicano de la época y no cedieron ante el peso de la capital. Además, cayeron en terreno fértil. Ya nacía en México el apetito de un cine reinventado y renovado aparte del cine oficial; Cine Crítica AC y el CIEC de la Universidad de Guadalajara se convirtieron en aparadores de lo que el cine mexicano era capaz de hacer. "Pudimos hacer un cine alternativo, creamos, sin querer, una especie de movimiento que después llegó al extranjero y de ahí rebotó en el país," agrega Annemarie Meier.

No hace muchos años y a través del trabajo con alumnos de comunicación, descubrió un nicho: el cortometraje. Publicó su primer libro en mayo 2014 que un año después ya reclama la 2° edición, aumentada, como explica ella, puesto que los cortometrajes siguen evolucionado y encuentran formas cada vez más breves, como por ejemplo el nanometraje. Al final, coincidimos en que la narración es natural en los seres humanos, "porque si soñamos, soñamos casi siempre pequeños cortometrajes, empacamos nuestros problemas en pequeñas narraciones". La vena latina de Annemarie Meier también encontró en México una tierra muy afortunada.

© Asociación Suiza de México, AC - Investigación y redacción: Ursula J. Stump Diestel


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