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Espíritu pionero suizo sobre dos ruedas

Espíritu pionero suizo sobre dos ruedas

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Con una apariencia clásica y simple, así como un sólido cuadro de acero, la bicicleta del ejército suizo es una de las más vigorosas jamás construidas. Entre 1905 y 1988 se produjeron más de 68,000 unidades. La bicicleta del ejército suizo refleja los valores que desde siempre han distinguido a Suiza como fabricante de este medio de transporte: precisión, confiabilidad y diseño distintivo.

La mayoría de las bicicletas del ejército suizo se fabricaron en los talleres Condor en la localidad Courfaivre, en el distrito Delémont. En 1989, después de 84 años de producción, se fabricó  la última bicicleta del ejército suizo en la planta del cantón de Jura. Condor se reestructuró en otras especializaciones y actualmente fabrica partes para la industria aeroespacial; después de todo, treinta años de cambios drásticos han representado un gran desafío a la industria bicicleteraa nivel mundial.

Das Militärfahrrad erfreut sich nach wie vor grösster Beliebtheit (Quelle- veloklassik.ch).png

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“Allez, gros!”

Los seguidores de los deportes exclaman “Allez, Gros” (Vayan, Grandes) inspirados en los hermanos Grandjean, quienes en 1919 así bautizaron su modelo ‘Allegro’ y con lo que de paso también nació otra emblemática marca suiza. Esta compañía originaria de Neuchâtel pronto se convirtió en uno de los productores de bicicletas más reconocidos de Suiza. En 1980, Robert Dill-Bundi incluso probó la gloria olímpica montando una bicicleta Allegro.

Robert Dill-Bundi gana el oro olímpico en 1980 en una bicicleta Allegro. (fuente: blick.ch)

Robert Dill-Bundi gana el oro olímpico en 1980 en una bicicleta Allegro. (fuente: blick.ch)

Innovación, calidad e individualidad: la receta para el éxito.

La competencia proveniente del extranjero incrementó considerablemente la dificultad para Allegro y otras tradicionales marcas suizas (como Villiger, Mondia, Tigra y Bonanza). A mediados de los años 90, una de cada cuatro bicicletas era producida en Suiza, mientras que hoy en día solo una de cada ocho.

El alza de la popularidad del ciclismo de montaña en los años 70 reinventó a la bicicleta, inyectando nuevos bríos a la industria bicicletera suiza. Fabricantes de todo el país se han enfocado precisamente en diseño e innovación, dos campos en los que Suiza ha sido siempre competitiva.

Por poner solo un ejemplo, cada bicicleta solicitada al cuartel del Tour de Suiza en Kreuzlingen puede ser ajustada a las preferencias del cliente, asegurando que los productos de la compañía sobresalgan de los demás.

Hace dos años, Allegro deicidio intentarlo de nuevo y lanzó un modelo especial para el Festival de Cine de Zúrich. Este acontecimiento marcó el regreso de la venerable marca suiza; tanto los nuevos, como los amados modelos clásicos de las bicicletas Allegro pueden verse por las calles suizas hoy en día.

Las contribuciones de Suiza para el desarrollo del ciclismo de montaña moderno son igual de significativas e inspiradoras que el espíritu pionero que buscó impulsar el liderazgo de este país en la producción de bicicletas eléctricas. Uno de los primeros modelos disponibles comercialmente de bicicletas asistidas eléctricamente fue Dolphin, creada en los años 90 por el oriundo de Basilea Michael Kutter.

Michael Kutter con los prototipos de su primera bicicleta eléctrica, Dolphin (source: SRF.ch)

Michael Kutter con los prototipos de su primera bicicleta eléctrica, Dolphin (source: SRF.ch)

De Suiza para el mundo

Las montañas de suiza llaman a gritos a gente que las quiera conquistar sobre dos ruedas, y desde 1986 BMC ha estado ayudando a su clientela a lograrlo. Con base en Grenchen, en el cantón de Jura, abastece de bicicletas confiables que están siempre equipadas de acuerdo a las últimas tendencias. Hoy en día, BMC fabrica 20,000 bicicletas al año. El fabricante Stormer, originario de Berna, se unió a BMC en 2011 para cubrir el sector de las e-bike. Hasta Leonardo Di Caprio ha sido visto montando una bicicleta eléctrica de Stromer.

Las bicicletas eléctricas de Stromer se encuentran entre las más avanzas tecnológicamente. (fuente: Stromer.ch)

Las bicicletas eléctricas de Stromer se encuentran entre las más avanzas tecnológicamente. (fuente: Stromer.ch)

De los deportes de invierno al año entero

Todos estos desarrollos han hecho al ciclismo una popular alternativa al pasatiempo favorito de los suizos: el esquí. La empresa familiar Stöckli originalmente fabricante de equipo para esquiadores y en 1996 logró completar con éxito la ampliación de su rango de productos para incluir bicicletas. Cabe recalcar que esta empresa se ubica en Berna, la cual fue punto final de una de las etapas del tour de Francia el 18 de julio.

Tecnología en el asiento y en todas partes

La tecnología en las bicicletas y la habilidad de quien la monta no son las únicas cosas que importan en el Tour de Francia, que en la edición de este año pasó por territorio suizo. La medición del tiempo es igualmente importante para el ciclismo moderno. Es por eso que el Tour de Francia también se apoya en el know-how de los suizos; Tissot es una vez más la cronometradora oficial y provee los aparatos de alta precisión para medir los tiempos en la competencia.

El Tour de Francia, tercer evento deportivo más grande del mundo, pasó tres días en Suiza en su edición de 2016. Dentro de sus 103 años de historia por primera vez llegó a Berna, la capital suiza, el 18 de julio. Un desafío monumental aguardaba a los competidores después de su día de descanso en Berna: una etapa de 184 kilómetros que empieza en las afueras de Kehrsatz, pasa a través de Gürbental y de Simmental para después cruzar Col de Mosses hacia Valais. Una vez ahí, los competidores deben hacer frente a la empinada cuesta de 1,100 metros desde Martigny subiendo Col de la Forclaz hasta un impresionante cierre en la presa Emosson en Finhaut.

El alcalde de Berna Alexander Tschäppät y el presidente de Tissot inaugurando el reloj de cuenta atrás en la estación de trenes de Berna. (fuente: Tissot SA)

El alcalde de Berna Alexander Tschäppät y el presidente de Tissot inaugurando el reloj de cuenta atrás en la estación de trenes de Berna. (fuente: Tissot SA)

El Tour de Francia, tercer evento deportivo más grande del mundo, pasó tres días en Suiza en su edición de 2016. Dentro de sus 103 años de historia por primera vez llegó a Berna, la capital suiza, el 18 de julio. Un desafío monumental aguardaba a los competidores después de su día de descanso en Berna: una etapa de 184 kilómetros que empieza en las afueras de Kehrsatz, pasa a través de Gürbental y de Simmental para después cruzar Col de Mosses hacia Valais. Una vez ahí, los competidores deben hacer frente a la empinada cuesta de 1,100 metros desde Martigny subiendo Col de la Forclaz hasta un impresionante cierre en la presa Emosson en Finhaut.

 
 
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