Embajada de Suiza en México

Gertrude Elisabeth Lörtscher

Gertrude Elisabeth Lörtscher

Me parece que la grandeza de todo ser humano es su variedad de facetas. Algunas se desarrollan más a lo largo de la vida, se convierten incluso en aliadas y otras quedan latentes o jamás se descubren. Tengo la impresión que Gertrude fue una fusión de facetas logradas: activista social y política, periodista, escritora, fotógrafa, exploradora y ecologista. Posiblemente desconozca alguna más que seguro se encuentra en el mundo virtual. No obstante, la que más me impresiona es su faceta de ambientalista incansable. Su labor trascendió y por ello fue laureada con el Global 500 Awards en 1991 en Estocolmo, Suecia, distinción que otorga la UNEP (United Nations Environmental Program por sus siglas en inglés) a personas que hacen valiosas aportaciones en el ámbito del medio ambiente.

Me consta que esta ciudadana bernesa, persistente, valerosa, defensora de las mujeres, habilidosa y progresista para su época, dejó huella en la selva lacandona y en sus habitantes. Hace poco visité la comunidad de Nahá ó Najá en el estado de Chiapas que se ubica a 90 kilómetros de Palenque. Partimos poco después del amanecer de San Cristóbal de las Casas y llegamos siete horas después, una "expedición" que a caballo en aquel entonces se demoraba dos días y exigía la ardua labor de seis arrieros que abrían la brecha por el tupido camino. Durante el trayecto me llamaron la atención algunos nombres de poblados en la región, como por ejemplo "Monte Líbano" y "Nueva Palestina"; de igual forma las siglas del EZLN se reconocían por doquier. Fue doloroso observar cerros y más cerros desgajados e identificar infinidad de claros en bosques y selva a causa de la tala. "Doña Gertrudis, que conoció este paraíso en los años 40 y 50, se ha de estar revolcando en la tumba", imaginé. Ya en su época insistió de manera vehemente acerca del impacto ambiental y social por causa de la deforestación.

Finalmente llegamos a Nahá. Dicha población forma parte del área conocida como la "Zona Lacandona". En 1972 el entonces Presidente de la República, Lic. Luis Echeverría, tituló a 66 jefes lacandones de familia con 614,312 hectáreas¹, resultado de la labor política de distintas personas, entre ellas de Doña Gertrudis. Entrando al poblado nos dirigimos al "campamento", lugar de pernocte que albergó múltiples expediciones de antropólogos de todo el mundo que investigaron acerca de la etnia minoritaria maya lacandona. Sus investigaciones están documentadas en innumerables libros, diarios, cartas e imágenes; su colección de miles de fotografías es un testimonio del mundo selvático que alguna vez fue y jamás volverá a ser.

El programa del segundo día de nuestra estadía preveía visitas en algunas casas de la aldea. Los que se enteraron de nuestra llegada antes se dejaron ir al "campamento". Algunos de ellos portaban su típico ropón blanco y lucían una hermosa cabellera larga y ondulada; otros ya optaron por los clásicos jeans, pelo corto, gorra y reloj dorado, pero su lenguaje, el maya lacandón, sigue siendo el mismo. El contraste resulta fuerte, la influencia de la "evolución" es evidente.

Partimos a visitar a las esposas de "Chan Kin Viejo" que conviven bajo el mismo techo y a otros amigos de nuestra guía. Al interior de las casas de madera nos recibieron varias generaciones de familias lacandonas. Sabiendo que había llegado Doña Beti, quien estuvo al lado de Gertrudis desde sus 12 años, las puertas se abrieron de par en par. Ella es el vínculo al pasado, a Doña Gertrudis y a su legado. En una mezcla de español y maya conversamos con todos.

Tras nuestras visitas me queda claro que la famosa Trudi se integró con pasión a los lacandones, al estudio de sus costumbres, la cultura, la organización social y el entorno y que promovió la investigación antropológica de los indígenas mexicanos en todo el mundo. Al platicar de ella el recuerdo es gratificante, cariñoso, genera una sonrisa y me sorprende que hasta los más pequeños sepan quien fue. No por nada se ganó el nombre de "La Reina de la Selva". En mi opinión diría además la auténtica defensora y protectora de los mayas lacandones y su reino.

Marcada por un pasado agitado en Europa, me da la impresión que Gertrude vino a encontrar aquí su tranquilidad en la selva, en sus pasiones, en su actuar y en el mundo lacandón. Los restos de Gertrude E. Lörtscher yacen en el panteón de Nahá junto con los de su último esposo y al lado de Chan Kin Viejo, gran líder espiritual de los lacandones que falleció en 1996. Descansa en la selva que tanto protegió y amó.

© Asociación Suiza de México, AC - Investigación y redacción: Ursula J. Stump Diestel

Nota 1: Diario Oficial de la Federación - Lunes 6 de marzo de 1972


Trudi entre lacandonas en Naha Foto album Matthias Lortscher

Trudi entre lacandonas en Naha
Foto album Matthias Lortscher