Embajada de Suiza en México

Gianni Morosoli

Gianni Morosoli

Desde la primera entrevista que tuve con el señor Gianni Morosoli, escuché un estilo espontáneo, internacional y pujante; también me agradó percibir la estima hacia su hermano que se integró posteriormente al grupo en calidad de socio y dirigente y hacia sus socios locales y extranjeros. Gianni Morosoli es un empresario suizo oriundo del Ticino, cantón al sur de los Alpes que colinda con Italia y cuya población tiene el italiano como primera lengua. Se desempeñó durante más de 40 años en México como industrial y empresario, principalmente en el sector químico-farmacéutico, un sector delicado y exigente por la gran cantidad de aspectos implicados en todo el proceso de fabricación, entre otros las rigurosas disposiciones de sanidad que se deben acatar y la regulación extenuante a nivel nacional e internacional.

"¿Qué lo trajo a México?", le pregunté a este destacado empresario. "Bueno, ante la adquisición de la empresa farmacéutica en Lugano por parte de una multinacional farmacéutica americana, donde fungí algunos años como Director de Exportaciones de materias primas, tenía la inquietud en algún momento de emigrar a otro país para crear algo por mi cuenta. Tenía en la cabeza España. Sin embargo, el que fuera mi socio y amigo durante mi trayectoria profesional me convenció y me propuso venir a México, un país que proyectaba enorme potencial para la distribución de materias primas farmacéuticas y para futura producción. Y es prácticamente cuando me vengo a México con tres maletas y fundo Megafarma, encuentro socios y creo el inicio de lo que México es y ha sido para mí", comenta el Sr. Morosoli.

En octubre de 1973, cuando arribó a México, ese sector ya existía en la República Mexicana; de hecho, la participación extranjera también era considerable. En aquel momento, cuando localmente se fabricaban materias primas y se podía suministrar el consumo total del país, los fabricantes del producto terminado tenían la obligación de comprar dichas materias primas al fabricante nacional. De tal forma nació una oportunidad y por consiguiente un nicho de mercado interesante: infraestructura, producción y distribución de API?s (active pharmaceutical ingredients).

A partir de entonces, la visión y la gestión versátil y atinada de G. Morosoli y sus socios se tradujo en la incursión y expansión constante en el mercado nacional e internacional que resultó en la creación y adquisición de laboratorios respetados en el mercado: Interquim (1984, fabricación de materias primas para la industria químico-farmacéutica y veterinaria que hoy día exporta a cinco continentes, ), Lemery (1989, laboratorio farmacéutico pionero de especialidades en el campo oncológico y biotecnológico) y Sicor de México (1992, con socios italianos especializados en esteroides y antitumorales). Dos años más tarde, Sicor de México y Lemery se fusionaron al grupo Sicor International que, a su vez, compró a la empresa americana Gensia (sector genérico), que cotizaba en el NASDAQ.

A lo largo de los años, la producción de Interquim, Lemery y Sicor de México, aprobada por autoridades como la Cofepris, la FDA y las autoridades alemanas correspondientes, no solo se destinaba para el mercado nacional. Una parte de las especialidades farmacéuticas se destinaba al sector gobierno y otra parte se exportaba a por lo menos 20 países (incluidos países de la UE), mientras que las materias primas, que al inicio eran para venta local, se orientaron siempre más y más a la exportación.

"¿Por qué la diferencia abismal entre el producto original y su genérico intercambiable?", le pregunto. "En realidad existe una patente. El inventor hace un producto, lo que le da el derecho a salir al mercado con ese producto". Después añade: "Tenemos que considerar que la creación de un producto en el mundo farmacéutico es una sustancia innovadora; hay que patentarla, hacer los estudios clínicos integrales, desarrollarla, está también la parte científica, los protocolos, etc., lo que cuesta una fortuna. El tiempo que el titular de la patente tiene le sirve para compensar todos los costos. ¿Por qué? Caso contrario no habría productos nuevos. En realidad, lo que vale es la invención."

A más de 40 años de su llegada a México, el grupo empresarial dirigido por Gianni Morosoli y sus socios empleaba a más de 1,500 personas. En el 2004 el Grupo Sicor pasó a ser parte de Teva Pharmaceuticals, el grupo farmacéutico más fuerte del sector de los medicamentos genéricos a nivel mundial. Durante algunos años, G. Morosoli permaneció como Director General y Presidente del Consejo para iniciar después una vida un poco más tranquila y alejada del mundo industrial y empresarial.

"La vida es la maestra", comenta al final Gianni Morosoli. Coincido con él; después de escuchar su relato, estoy convencida de que el alumno le supo responder exitosamente a la maestra.

© Asociación Suiza de México, AC - Investigación y redacción: Ursula J. Stump Diestel